Un gran evento de Larp, o de rol en vivo, se define, entre otros muchos elementos, por la calidad de las experiencias vividas y la inmersión que hayas logrado durante el evento. Para marcar un éxito de un evento así hay muchos factores influyentes, algunos de los cuales son intangibles o imposibles de predecir, como, por ejemplo, lo bien que te lo hayas pasado, los amigos que hayas hecho, o lo que te gusten individualmente la ambientación y las tramas de ese evento en concreto. Sin embargo, si hay algo que caracterice a los buenos Larps es que, en aquellos donde los jugadores se lo toman más en serio e interpretan un poco mejor su papel, suelen destacar como “mejores” o más currados. Como profesor de teatro y director audiovisual que soy, me permito escribir una serie de recomendaciones, comentarios y trucos personales para que la gente se sumerja mejor y se divierta más, con un mínimo de esfuerzo.
1. Inmersión para nuevos y viejos.
La inmersión que tiene que hacer un jugador para representar su papel en un LARP es diferente a la que hace un actor en escena. Un actor (salvo que sea un fanático seguidor del método Stanislavski llevado a un extremo irracional) representa su papel unos minutos u horas como mucho. En un Larp, por otro lado, la interpretación es más constante y, normalmente, requiere de un esfuerzo interpretativo superior al de una representación, por la prueba de aguante que supone tener que mantener bastantes horas, o incluso días, un personaje. Por eso es más fácil salirse de papel en un LARP y por eso, mi primera recomendación especialmente para primerizos, es que tengan muy claro cómo es el personaje que van a jugar. Si no son capaces de representar lo más mínimo, ser uno mismo (tú mismo pero vestido de tu personaje) puede valer. Sin embargo, crearse el personaje profundizando y diferenciándolo de uno mismo lo enriquece y, algunas veces, lo convierte en más especial y memorable. Especialmente para los demás. Conocer al personaje es saber la voz que debes ponerle cuando hables por él. Los gestos, los tics (si los tiene), la forma de pensar, la forma de moverse, la forma de andar, la de reaccionar a lo que sucede alrededor… Llevar todo eso claro te ahorrará problemas y hará de tu experiencia algo inolvidable.

2. Clichés

Puede parecer una tontería, pero crearse un personaje bien marcado te ayudará a darle vida con mayor soltura. Además de ayudarte a discernir mucho mejor cuándo estás “En juego” y cuándo no. Un ejemplo de esto lo viví en la Drachenfest (DF) de 2019 (uno de los Larps más grandes del mundo con más de 6.000 jugadores). En la DF (como en muchos otros Larps) hay gente que no actúa lo más mínimo. Pero también otros que se sumergen en el personaje al máximo. Todos son válidos por igual, claro. Pero al final, en general, uno recuerda con más claridad los personajes que eran más inmersivos. El mejor ejemplo de esto son los orcos de allí. El grupo de orcos es un grupo cerrado y muy selectivo. Ellos, cuando juegan, lo viven. Son orcos. Y son orcos todo el rato (no hay rupturas en la inmersión) con lo que la experiencia es absoluta. No estás “en un Larp donde hay orcos” sino “en medio de un maldito campamento orco de verdad, dentro de un mundo fantástico de verdad”. Cada uno de ellos (además de unas caracterizaciones brutalmente realistas) conocen perfectamente su personaje. Cómo reacciona. Cómo se mueve. Cómo habla. Y así es claro entender que son uno de los grupos más impresionantes, fascinantes y memorables de la DF. Ésto no significa que haya que recurrir a una transformación tan brutal para hacer un buen personaje. Siguiendo el mismo ejemplo de la DF, los Lansquenetes y el Clan enano son perfectamente igual de buenos personajazos. Simplemente porque representan su papel muy bien y actúan como Lansquenetes del siglo XVI o enanos de fantasía y, por ello, también la gente los conoce y los aprecia como grupo de juego destacable.

Para los novatos, una recomendación es, si no sabes hasta dónde puedes representar un personaje, que no tengas miedo en hacer algo diferente a lo que seas tú como persona. Para ello puedes apoyarte en clichés o estereotipos. O, al menos, tomar prestado algo de ellos. No hace falta exagerar. De hecho, mejor no exagerar si quieres un personaje creíble. Si no te sientes seguro o ves que el personaje sale forzado (o poco creíble) o no te termina de convencer, tampoco hay nada malo en representar un personaje que seas tú mismo. Pero que no sea por no haberlo probado. Aunque sea obvio, un pirata que camine medio cojo, con voz ronca, y mirada de pocos amigos, será más claramente identificado como pirata por los demás jugadores que uno impoluto y bien hablado con erudición y cortesía. Esto no significa que no hubiera piratas caballerosos, cultos y 

“Conscience” de Not Only LARP; foto de Stefano Kewan Lee

educados antaño. Todo lo contrario. Sólo significa que apoyas tu interpretación en clichés para facilitarle la lectura al que ve a tu personaje por primera vez. Especialmente si tu personaje no tiene motivos para alejarse del estereotipo. Si tu objetivo es hacer un personaje que sea identificable de primeras (un pirata, un elfo, un enano, un orco, un matón, un criminal, un noble…) apoyarte en algún cliché (físico, mental y social) te puede ayudar. Si te distancias de todo cliché de tu personaje, pero no hay motivo para ello, a los demás les costará identificarte a pesar del vestuario. 

Para que el cliché esté bien creado es importantísimo dominar el trasfondo del universo en el que estás. No es, para nada, lo mismo un elfo del universo de “Tolkien” que uno de “Malas Calles”, por ejemplo.

3. En Juego y Fuera de Juego

Si tu personaje está bien montado no necesitarás marcar a los demás cuándo estás en o fuera de juego. Sencillamente, verte actuar como tú mismo les hará ver a tus compañeros que ahora no estás en personaje.

“Mordheim”, de Tempus Makers. Foto de Hawk. 

 El único momento en el que vi a los orcos (por mantener el ejemplo anterior) que se salían de su personaje, fue cuando me llevaban prisionero (experiencia inolvidable) y el carcelero se tropezó de verdad con una banqueta, arrojándome contra un altar orco.

Todos los jugadores se movilizaron para ver si me había hecho daño yo (a pesar de que, como orcos, acababan de torturar a mi personaje) y salieron sus yoes reales. Yo mantuve el personaje y, mientras levantaba el pulgar en señal de que estaba bien, les recriminé lo bestias inmundas, monstruosos y salvajes que eran los de su especie.

Es difícil, yo soy el primero que me rio fuera de personaje, pero hay que 

tratar de mantenerse en él. De hecho, aunque tú como jugador no quieras sufrir lo que te está pasando, representar bien hará maravillosa tu experiencia y la de los demás. Inolvidable, de hecho. Cuando me torturaban, yo gritaba con todas mis fuerzas (hasta quedar ronco mi yo real) y hacer que mi personaje “cayera desmayado” cuando fueron muy lejos en la tortura. Cuando no podían abrir mi faltriquera para robarme les “abrí yo” porque, en la vida real, no hubieran tenido reparos en cortar la bolsa con un cuchillo. Juega lógico y sigue la experiencia. Disfrútala aunque sea el peor momento de tu personaje. Un acto tan horrible como ser secuestrado, torturado y robado por orcos puede volverse uno de los más maravillosos recuerdo de un LARP. Y si mantienes el personaje, para ellos lo será también. Hasta el punto de que muchos te feliciten, una vez acabado el evento, por los “momentos” que has creado con ellos.

4. Facilítate el juego
Por último, mantener un personaje que no eres tú todo el tiempo puede ser extenuante. Controla tus fuerzas. Mídete hasta qué punto puedes dar más o menos. Un truco para esto también puede ser hacer personajes que sí tengan más de ti que de creado. No hay nada más fácil de representar que a tí mismo. Dosifica tus energías y juega según lo que esté pasando. Un truco para hacer un buen personaje (tanto de LARP como de rol en vivo), incluso en la vida real, es ser consciente de que un personaje más inteligente que tú requiere más esfuerzo. Si tú eres un cerebrín representando a un troll, no te costará tanto esfuerzo dejar de pensar. Sin embargo, si eres un cenutrio tratando de representar a un genio, te costará mucho más. También esto es aplicable al ámbito social. Si como persona eres totalmente asocial y no sabes muy bien cómo no serlo, te costará mucho más hacerte un personaje sociable que viceversa. 
Todo esto se resume en la máxima “Conócete a tí mismo y juega un personaje en concordancia”. “Diviértete pero mantén el personaje” y “Déjate llevar por el evento, la trama y los personajes que te rodeen”.

Don Félix De Argus.

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Foto de portada: “Red Center”, de Not Only LARP.