El mundo del Rol En Vivo (REV) o también llamado Larp (Living action rol play) para nuestros amigos internacionales cuenta cada día con más kilómetros cuadrados de “territorio” y su expansión continuará constante e indefinidamente, como nuestro propio universo, mientras queden mentes imaginativas dispuestas a añadir un nuevo mundo a su extenso macro cosmos.

Cada entorno dentro de este amplio y variopinto abanico de posibilidades de rol está regido por sus propias normas, por su propio tiempo y por su propia gente. Hoy puedes estar purgando una ciudad feudal de una plaga de no-muertos… Y al día siguiente, a bordo de una nave espacial firmando la paz intergaláctica. Puedes encarnar al más grande de los héroes y al más miserable de los mendigos, al peor villano del continente o a Frasquita, la dulcísima ancianita de la cabaña de enfrente, la misma que antes de que salgáis de aventura os llena un morral con croquetas caseras de las que aumentan vuestra vitalidad.

Y aún así, pese a las diferentes épocas, personalidades y situaciones que encarnes, en estos mundos existen leyes y normas, algunas de las cuales son tan primordiales que han logrado deshacerse del yugo de la pertenencia a un solo plano para volverse universales.

Hoy hablaremos de una de esas leyes: La ley de la Consecuencia.

Nunca una norma fue tan fácil: acción, reacción, repercusión. Si le pegas un puñetazo al tabernero que te acaba de servir las cervezas como propina, este puede reaccionar de mil formas distintas (según el universo en el que nos encontremos) y dicha reacción creará una consecuencia, es decir, producirá un cambio en las circunstancias dadas que tal vez nos aporte un punto de vista distinto sobre nuestro entorno, o tal vez nos ponga en peligro o nos revele una pista… Pero en cualquier caso, la situación rara vez quedará exactamente igual a como se encontraba antes.

Y que esto se cumpla de forma correcta y acorde al universo en el que nos encontramos resulta indispensable para una experiencia de rol completa.

Al igual que en la vida real, uno de los pilares fundamentales de la interacción in-game es la capacidad que tenemos de modificar nuestro entorno y las nuevas situaciones que dichas modificaciones ofrecen. Ya sea convertir un puñado de verduras en un estofado o afilar una rama hasta convertirla en una estaca, nuestros personajes, estemos donde estemos, tarde o temprano tendrán que interactuar con su entorno para seguir la historia, cumplir sus metas o simplemente no morirse de hambre.

Pero que puedas hacer algo no tiene por qué implicar que vayas a conseguirlo… O que vaya a producir las consecuencias deseadas. Si cocinando las verduras te pasas con el fuego, puede que quemes el estofado. Si te da por afilar la estaca con una lima de uñas, tal vez te lleve un día entero hacerlo y para entonces puede que el vampiro al que estabas dando caza te haya convertido en su cena (ya que el estofado lo quemaste). Aquí es donde la cosa empieza a torcerse… La Ley de la Consecuencia varía, nuevamente, en función a nuestro entorno, pero igualmente se aplica.

¿Y por qué es esto tan importante?

Echa un vistazo al dispositivo con el que estás leyendo ahora mismo este artículo. Contempla su forma, sus colores, su diseño, los materiales que lo componen… ¿Lo tienes? Bien. Ahora imagina por un instante lo que pasaría si cogieses un martillo de cinco kilos y descargases todo su peso, con toda la fuerza que puedas reunir, sobre la pantalla.

No hace falta que lo intentes de verdad, muy posiblemente la consecuencia principal sea exactamente la que te imaginas. Una pantalla hecha añicos… Y la finalización automática de tu lectura. Pero espera… porque después suponemos que te tocaría repararlo, si es que dispones de los conocimientos y materiales para ello, o pagar a alguien para que lo haga por ti, o tal vez comprar un dispositivo nuevo. Posiblemente hasta que no lo soluciones tal vez no puedas acceder a ciertas aplicaciones,  jugar a ese videojuego que tanto te gusta, atender esa llamada tan importante, o fotografiar el ovni que acaba de aterrizar ante ti.

¿Te das cuenta? Con un simple martillazo, tu situación actual puede modificarse de mil formas distintas.

Ahora imagina que tras descargar el peso de tu martillo contra la pantalla, la cabeza de este rebota contra la superficie, sin hacerle ni un rasguño y todo sigue igual que antes.

Shh… ¿Oyes eso? Son los gritos de todos los escenarios, situaciones y probabilidades anteriores, siendo asesinadas vilmente por el filo de la inalterabilidad de tu dispositivo.

Y os preguntaréis ¿Pero para qué leches quiero hacer añicos mi dispositivo? Obviamente, a no ser que te sobren los recursos, te apasione la violencia o tengas un trauma con ese capítulo de Black Mirror, destrozarlo no te va a aportar ninguna experiencia especialmente grata.

Pero en el mundo del Rol en Vivo este tipo de situaciones en las que algo del personaje se ve comprometido se convierten en una revolución de posibilidades. Sustituyamos a tu persona por un personaje de larp medieval y tu dispositivo por su espada, la cual acaba de partirse tras chocar contra la  armadura de un adversario en combate armado.

En ese momento, todo puede cambiar. ¿Cómo se las apañará nuestro personaje contra el adversario sin su arma? ¿Cómo modificará su estrategia de combate? ¿Logrará salir con vida? Y si sale con vida, pero no dispone de recursos para pagarse otra ¿Trabajará duro para poder costearse un arma nueva? ¿Robará en una armería local? ¿Le arrancará de sus frías y apretadas manos la espada que sostenía su adversario, como un vil goblin?

Por supuesto esto no quiere decir que ahora cada vez que sacamos el cuchillo para cortar un trozo de queso se nos melle el filo y tengamos que volver a afilarlo… Pero es importante que nuestras acciones tengan consecuencias acordes a las circunstancias dadas siempre que sea posible, ya que esto no solo enriquecerá sobremanera la oferta y variedad de escenarios y posibles eventos, sino que nos hará entrar en mayor profundidad en la mentalidad del personaje, ser más realista y acorde en nuestras acciones, y en la naturaleza de su entorno, comprender su situación, preocuparnos más por las cosas que nos rodean… Y darles el valor que se merecen.

En ese momento, podremos decir orgullosos y con la boca bien llena que nos hemos convertido en jugadores (LARPers) coherentes y responsables, el ReV/LARP dejará de ser una mera actividad superficial para convertirse en una suerte de segunda vida de la que podemos entrar y salir a voluntad haciendo más disfrutable la experiencia tanto para nosotros mismos como para el resto de jugadores

Si nuestro paso por estos mundos se reduce a actuar con nuestro entorno sin sufrir consecuencias o sólo aceptando las consecuencias que nos resultan beneficiosas, el resultado será un personaje incompleto, fragmentado y superficial que a la larga, probablemente nos acabará aburriendo… Y deteriorando la experiencia de juego de otras personas.

Así que, la próxima vez que vayas a insultar a ese soldado de la Guardia Real que va armado hasta los dientes y ha demostrado ser capaz de matarte siete veces antes de que tu cadáver toque el suelo… Primero, párate un instante a sopesar las consecuencias que pueden llegar a producir tus actos si son acordes a lo que realmente haría tu personaje, y si hay alguna que no desees sufrir, da la vuelta y busca pastos más verdes… O arriésgate y acepta lo que llegue.

Aquí termina nuestra charla sobre La Ley de la Consecuencia.

Un cordial saludo ¡Y buen rol!

Por Douglas “El Despiadado”

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